lunes, 28 de marzo de 2011

Reencuentro


Tras buscarse durante unos segundos entre la multitud, sus sonrisas se cruzaron.

Él, reconoció su tierno gesto en los surcos que el tiempo había tallado en derredor de sus ojos.

Ella, recogió aquella mirada que desde siempre, como el sol cuando acribilla las nubes, apuñalaba sin piedad su alma.

La distancia que les separaba entonces borraba de un plumazo la eternidad del vacío de sus ausencias. Miles de recuerdos se estrellaron en sus corazones, ausentándoles del alboroto, como el silencio en un túnel celestial que cegaba el resto sus sentidos.

Se aproximaron, al principio paradójicamente con cierto pudor infantil, luego desbocando su emoción en un abrazo infinito.

Sus lágrimas se besaron con el amor más sincero que puede haber en la vida.

- ¡Te quiero muchísimo mi vida!

- Yo también. Te he echado mucho de menos, Mamá.