domingo, 29 de agosto de 2010

Es extraño. Ayer antes del partido todos teníamos una imagen de cómo sería el futuro en el que ganábamos sin duda alguna. Es la diferencia entre la expectativa y la esperanza. Ambas al incumplirse causan decepción, pero el incumplimiento de una u otra es psicológicamente muy distinto. Las expectativas rotas son más dolorosas.

Es extraño. Sentir cómo hace cuatro horas te encontrabas en una playa paradisíaca, disfrutando de un agua cristalina a más de 600 kilómetros de distancia. Se hace raro.

Ahora muchos vuelven de vacaciones, de descansar, de vivir experiencias planificadas, de la rutina fuera de la rutina... la mayoría, con la sensación de que no ha sido suficiente.

Somos seres de fácil desiquilibrio, incapaces de conformarnos, con dificultades para adaptarnos, con carencias en la abundancia, críticos sin autocrítica, encerrados en un cuerpo y un cerebro que nos impide en la mayoría de los casos disfrutar del paso del tiempo, y eso que somos conscientes de que se nos acaba.

En nuestras sociedades desarrolladas, existen tantas cosas en el mundo a nuestro alcance que no sabemos qué escoger y cada momento de vida supone un dilema. Esta libertad de elección, paradójicamente nos hace prisioneros de nuestras decisiones, consumiéndonos mucho tiempo y energía, generándonos desasosiego por el coste de oportunidad (Barry Schwartz: La paradoja de la elección)

Ahora me toca a mi. Vienen unas vacaciones obligadas por mi auto-psicoanalista, que por los postremos aconteceres recomiendan un silencio que faciliten el descanso, la reflexión y el paso del tiempo sin más. Será beneficioso para los que lo necesitamos.

Para tranquilizar los ánimos, estoy bien. Esto sólo supone una retirada temporal de las redacciones blogueras con una finalidad concreta.

Por suerte, la mayoría sabéis donde localizarme. En cualquier caso, os espero a la vuelta. Seguro que entonces, tendré muchas más cosas que contar.

Hasta pronto.

sábado, 21 de agosto de 2010

Educación social

Es Ramadán, y en Turquía, a pesar de su laicismo, este mes tiene un ambiente especial. Los restaurantes de clientes más tradicionales, se ven claramente condicionados por el ayuno, y en determinadas zonas algunos incluso no abren al público.

Preguntando a algunos de los turcos con los que me relaciono habitualmente descubro que el ayuno para muchos de ellos no está ligado a convicciones religiosas, sino más bien a la tradición popular. Inevitablemente me vino a la mente nuestra Semana Santa en Andalucía.

En otros casos, el ayuno es de cara a la galería en el ambiente laboral, sobre todo en los trabajadores de la Administración Pública, ya que Turquía se encuentra actualmente gobernada por un partido de corte musulmán.

Esto me ha hecho reflexionar en nuestro comportamiento como animales sociales, y en cómo somos manipulados claramente por la política, en ocasiones incluso antes de nacer.

Conversando con mi amigo Omer durante la comida de hoy, me contaba que las libertades en Turquía eran mayores hace 30 años que ahora, y me mostraba su preocupación por el conservadurismo que caracteriza al actual Gobierno Turco. No es el primero que me lo cuenta.

La verdad es que vayamos donde vayamos, nos encontramos por parte de los políticos manipulaciones sociales con ánimo de lucro. Así, en países como Turquía va creciendo la orientación musulmana impulsada por el Gobierno. Y es que el sufragio universal es lo que tiene, que permite votar a todo el mundo, hasta a aquellos convencidos de que lo importante no es lo que consigan en esta vida, sino la posibilidad de obtener unas mejores condiciones en el “más allá”.

En España el tema religioso parece superado, pero la manipulación social por parte de los partidos políticos es clara, y o eres de derechas, de izquierdas o nacionalista, y ahí cada uno juega con los sentimientos sociales de la población para apartarlos en su corralillo. Así, si conseguimos mediante un adoctrinamiento social que la población sea musulmana, o nacionalista (por poner dos ejemplos), ¿cómo pueden aquellos que tienen ese sentimiento votar a un partido que no tenga esa orientación? Sería una incoherencia en la moral y en el razonamiento, y por eso, los partidos políticos se emplean tanto en sesgar los sentimientos de la población, ya que son votos cómodos, vitalicios y, probablemente, hereditarios.

Leí en el libro de Eduard Punset “El poder de la mente”, que al cerebro del ser humano le cuesta de forma innata cambiar de opinión, ya que esto le genera un cierto conflicto. Así te encuentras comunistas confesos que practican un capitalismo excepcional. Parece que hay algunos que de esto se dieron cuenta hace tiempo y lo manejan para su beneficio.

Es lamentable, cómo tenemos que sufrir permanentemente políticas de confrontación que no conducen a nada. La desidia de la población española en materia política es preocupante, pero la reacción está en nosotros si no queremos que permanentemente nos gobierne el que la mayoría considere que es el “menos malo”. Y para eso, se tienen que unir todas las partes, cómo cuando España jugó la final de la copa del mundo de fútbol, con el convencimiento de que podíamos lograrlo.

Lo que ocurre, es que si de algo se han preocupado los políticos españoles, ha sido de deseducarnos socialmente, y es que a un padre ya no le basta con poner todo su esfuerzo en educar a su hijo, ya que la Sociedad, que también educa, puede hacer de él un borracho o un macarra. La sociedad musulmana, tradicionalmente abstemia, por suerte de esto no tiene que preocuparse. En Turquía no encontrarás jamás a un chaval de 15 años borracho, ni rompiendo mobiliario público. Al menos algo bueno tenía que tener.

Para finalizar, acabo de terminar de ver la película Invictus, sobre la proclamación de Nelson Mandela como presidente de Suráfrica, y de cómo afrontó la unificación entre blancos y negros dentro de una población traumatizada por su pasado inmediato. Evidentemente Mandela utilizó también el sentimiento social para que todas las etnias se hermanaran debajo de una misma bandera. No sé en qué medida lo consiguió, pero al menos hay que reconocerle que en este la “manipulación” tuvo un fin constructivo. No os desvelo nada más de la película, simplemente os recomiendo que la veáis.

En fin, sólo nos queda tratar de conseguir que los líderes políticos se ocupen algún día de la educación social.

Buenas noches.
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NOTA: Para el que no lo sepa, llevo un año viviendo en Turquía.

martes, 17 de agosto de 2010

¿Por qué se nos pegan las canciones?

¿A quién no le ha pasado una vez? Estás escuchando la radio y de repente suena "la barbacoa". La maldición se ha apoderado de ti: sin saber cómo ni por qué, te tiras todo el día con la musiquita rebotando por tus sesos.

La secuencia suele ser la siguiente:
- Escuchas una canción de moda y te pones a tararearla
- Tarareas la canción inconscientemente
- Tomas consciencia de que estás tarareando la canción e intentas frenarlo
- Cantas las dos primeras palabras y paras: piensas que estás poseído
- Tu novia te dice: "para ya que te estás poniendo pesaíto con la puñetera cancioncita, coooooo...."
- Para cenar organizas una barbacoa.

De la canción se nos pega principalmente la melodía no muy compleja y muy repetitiva. No se conoce a nadie al que se le haya pegado la 5ª Sinfonía de Bethoven. Las canciones del verano son muy propicias para que ocurra este fenomeno, ya que su éxito radica en la repetición cansina de un estribillo normalmente sencillo con el que se forma el bucle mental. Y puede ser una pesadilla, puesto que en muchas ocasiones las canciones que se nos pegan son canciones estúpidas, que no nos gustan, incluso jingles de los anuncios. Yo hubo un día que no paraba de repetir Wipp Expressss!!

En cualquier caso, la letra es irrelevante, ya que mi vecina de 80 años es especialista en inventárselas, de hecho ella cantaba así aquella de David Civera que decía:

Que la detengan (hasta aquí se la sabía)
a la tía squerosa
menuda mentirosa
yo no la puedo ni aguantar.

Claro, que igual la pobre mujer estaba pensando en Esperanza Aguirre... No os quiero ni contar cómo canta el Waka waka... ni cómo lo baila.

La única forma de sacarte una canción de la cabeza es meterte otra: así te puedes sacar "la barbacoa", con "el chiringuito". Muy triste...

En cualquier caso, el fenómeno ha sido estudiado, denominándolos unos earworm (gusano del oído) y otros infección musical. Parece ser que sólo se produce cuando gozamos de contentura, o cuando estamos realizando actividades que nos requieren poco esfuerzo mental, como pasear o hacer un sudoku. La hipótesis que se baraja es que es un mecanísmo automático del cerebro para que permanezcamos en nuestro estado de contentura y no cambiemos a ánimo negativo.

En fin, que como dice mi madre: "se nos pega tó menos lo bonito"

Buenas noches

domingo, 8 de agosto de 2010

Procrastinación

Hace algún tiempo, al comentarle a un amigo que yo era muy dado a empezar cosas y nunca acabarlas, éste me dijo: Hay dos razones por las que uno no acaba algo que ha empezado; o no sabe cómo terminar o no quiere/tiene ganas de hacerlo. Me hizo pensar en ello, y me di cuenta de que tenía mucha razón.

Al tiempo, no hace demasiado, descubrí en un programa de Redes algo que me devolvió el comentario a la mente: la Procrastinación. Según la RAE Procrastinar es diferir, aplazar, pero detrás de esta simple definición se esconde uno de los transtornos del comportamiento más comunes en la sociedad actual. Desde el punto de vista de la psicología la Procrastinación es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.

Le pregunté a un amigo si sabía lo que era la Procrastinación y evidentemente obtuve la negativa por respuesta. Al explicarle en qué consistía, me contestó: ahhh en resumen, España. Y es que en España somos grandes procrastinadores.

Estudiando un poco más a fondo el tema, parece que hay tres razones principales por las que procrastinamos:


1. Por evasión, cuando no empezamos una tarea por miedo al fracaso. Esto está normalmente relacionado con problemas de autoestima.

2. Por activación, cuando retrasamos la tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Esto también se llama el síndrome del estudiante.

3. Por indecisión, cuando se intenta realizar la tarea pero se pierde el tiempo tomando la decisión de cuál es la mejor forma de hacerla.


Sea por la razón que sea, procrastinamos, y es bueno conocerlo para saber identificar por qué dejamos de hacer lo que tenemos que hacer, ya que la procrastinación puede llegar a hacerse crónica y generar nuevos problemas como adicciones a internet (gran peligro del procrastinador), a comprar, leer libros....


Mi amigo el pelón podrá ilustrarnos en breve más acerca de este asunto, ya que como psicólogo en potencia seguro que tiene mucho más que decir.


Para los que quieran saber más http://www.procrastinacion.org/