domingo, 20 de diciembre de 2009

En ciertos conciertos...


Después de algún tiempo sin escribir, vuelvo con uno de mis análisis estúpidos sobre comportamientos sociales, que espero que mi amigo "el Pelón" tenga en cuenta como posible tema para su tésis ahora que se ha metido a psicólogo.

A lo que iba.

Últimamente he estado viendo muchos conciertos y me he puesto a analizar los comportamientos habituales en los mismos.

En primer lugar he reparado en algo muy habitual entre el público que asistimos a dichos eventos musicales: "fingir que nos sabemos la letra de las canciones". Todos los que hemos asistido a un concierto hemos hecho playback de un modo más o menos intencionado. A veces simplemente nos olvidamos de partes de la letra y pretendemos rellenar los vacíos de memoria con una frase ininteligible que encaje en la melodía musical. Esta farsa que interpretamos sin ningún remordimiento, se hace aún más patente si la canción en cuestión es de idioma no materno, normalmente en inglés, con lo cual pasamos a traducir la frase ininteligible y decimos algo del tipo "wachin filin yu forevor", que siempre encaja, y si no que se lo digan a mi madre...

A veces nos dejamos arrastrar por un amigo al que le sobra una entrada para asistir a un concierto de un grupo que no conocemos demasiado. Entonces ocurre lo inevitable: el grupo se pone a cantar su canción insignia y todo el público empieza a cantarla a grito "pelao", mientras tú mueves la boca como un gilipollas, cantándole a tu cuello para que no se nos note mucho que no tienes ni puñetera idea. Eso sí, cuando llega al estribillo, que es lo único que nos sabemos, estiramos la cabeza como una tortuga y miramos a todo el mundo cantando como locos para sentir en el cruce de miradas la aceptación social.

Muchos de nosotros, en los conciertos de nuestros ídolos también ejecutamos los denominados playbacks instrumentales. Cuando llega un punteo de guitarra flexionamos las rodillas y cogemos postura mezcla de caganet y espantapájaros con la que simulamos que interpretamos el virtuoso pasaje musiscal. Lo mismo ocurre con batería y saxo, que alguno no ha tocado en su vida más instrumento que la zambomba y parece que ha hecho 5 años de conservatorio y un máster en Operación Triunfo.

Otra cosa que sucede a veces es que el cantante pide al publico que dé palmas en alto, o lo que es peor; que el público se coja de las manos y las mueva de lado a lado. Esto visto desde arriba se ve bonito, y en la euforia del momento procedemos a obedecer a nuestro ídolo, pero llega un momento que nos sentimos incómodos y estamos más pendientes de bajar las manos o soltar la mano sudada del perro flauta que tenemos al lado, que de la propia canción.

Otros personajes de los conciertos son aquellos que dos minutos antes del comienzo llegan y van avanzando para colocarse en los primeros sitios. Estos normalmente se mueven por el público simulando que van buscando a alguien, haciendo como que hablan por el móvil preguntando "dónde estáis?" hasta que apagan las luces y salen los artistas. Entonces a ver quién les dice que se mueva. Sí, yo lo he hecho.

Por no hablar de los que aún hacen la chorrada de encender el mechero o una bengala que llevan de casa en las baladas, que además de ser una horterada pasada de moda, tiene más peligro que el Pozero jugando al Monopoly...

Por último en los conciertos siempre hay algún tontodeloscojones que sube en hombros a su chica en la mejor canción del concierto, que hay que joderse que estés esperando toda la noche ese momento para que justo entonces al tipo le dé por demostrarle de tal manera su amor. Si tu novia es enana cómprale unas plataformas o un globo de helio, pero no andes jodiendo a los demás... coño!

En fin, que así somos y así se lo hemos contado.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Estambul - Ciudad para los sentidos...