lunes, 27 de abril de 2009

Unas palabrejas

Llevaba tiempo queriendo hacer una entrada de recuperación de palabrejas para ilustrarnos con lo amplio y sorprendente de nuestro idioma.

Va por ti, Pelón.


AMOLAR: Fastidiar, molestar (tocar los coj...)

ARREBUJAR: Reburujar, revolver, enredar (esto es lo que más me gusta, encontrar una palabra que no conozco en la definición de otra)

BARZÓN: Vago, que no le gusta trabajar. (Perrea, perrea)

GOCHO: Cerdo (ya tengo otra forma de llamar a alguno...)

REGOLDAR: Eructar (salud!)

APERCOLLAR: Sujetar a una persona o/y animal por el pescuezo. También matar de golpe seco en el cuello. (A que a alguno lo apercollabais?)

EMBURRIAR: Empujar (lo que alguno por ahí no hace desde hace tiempo)

LIPÓN: Persona de vientre abultado (mola para denominar a los gorditos)

Ya nos hemos culturizado un poco. Ahora a ponerlas en práctica (y los que nos conocen saben que lo haremos)

lunes, 20 de abril de 2009

Estambul


El frescor de la brisa del Mármara acaricia mi rostro mientras desayuno un delicioso sutlaç en la terraza del hotel. Observo la decenas de alminares que emergen de entre una desordenada maraña urbanística como tratando de clavarse en el cielo. Ante mis ojos, La Mezquita Azul presume imponente de su preciosismo ante la atenta mirada de su hermana mayor, Santa Sofía, que sin ser tan bella es sin duda el referente histórico de la metrópoli y me siento afortunado por poder contemplar la que sin duda es una de las ciudades más maravillosas del mundo.

En el paladar aún conservo el sabor del narguile de la noche anterior que junto a un té de manzana degustamos en Corlulu Ali pasa, donde el color de las alfombras y lámparas se difuminan tras el humo del tabaco y el viajero busca descanso tras una larga jornada de turismo junto a los turcos más tradicionales que gustan de disfrutar de sus costumbres (narguile, te y partida de backgammon).

El tráfico indica que el centro va cobrando poco a poco vida y pronto el bullicio comercial se adueñará de una ciudad que conserva la herencia de los antiguos mercaderes de la Ruta de la Seda. Aquí se vende cualquier cosa y se vende en la calle. Sin duda es algo que llevan en la sangre y que aprenden desde pequeños.

A pesar de poseer uno de los bagages más importantes de todo el mundo, el patrimonio más valioso de Estambul es sin duda su gente. Sin complejos, son fieles conservadores de sus tradiciones sin dejar de mirar hacia el progreso siendo ampliamente amigables y atentos con el viajero...

...y extraños conductores. En Estambul un taxista se mete por dirección contraria en una calle estrecha a 40 km/h y al encontrarse con un cochde de frente echa marcha atrás 15 metros hablando por el móvil y pasa la policía por su lado sin decirle absolutamente nada.
"Segundas partes nunca fueron buenas". Y allí está Estambul para destrozar la cita.

miércoles, 8 de abril de 2009

Cortometraje: Octopus in love

Abro una nueva sección de cortometrajes, con este divertido corto de animación