viernes, 30 de enero de 2009

Me siento gilipollas

Nos pasa a todos, sentimientos efímeros de gilipollez asociados al ridículo en público.

Si señor, te encuentras en un bar y ves a una antigua amiga que no ves desde hace... ¿siete, ocho años? ya has perdido la cuenta. Entonces te levantas con sonrisa de oreja a oreja, entusiasmado por volver aquella que en su día fue un rollete gracioso con el que pasaste grandes momentos. Es en ese momento cuando ella alza la vista te ve, te reconoce y desvía la mirada dejando claro que no quiere que te acerques ni un paso más. Es entonces cuando sientes cómo el ridículo te aplasta, piensas que todo el mundo te mira y te sientes inevitablemente gilipollas. Este sentimiento de gilipollez es exponencial si te encuentras acompañado, ya que inevitablemente tu compañía se apercibe del desplante, y si bien puedes decir la recurrida excusa de "me he equivocado, no es ella", por una cosa o por otra acabas quedando como un absoluto gilipollas.

Otro sentimiento de ridículo extremo es el que le ocurre a veces a los chavales en el colegio cuando por un fallo neuronal le dicen al profesor "papá". Se sienten gilipollas de forma inequívoca, y el resto de compañeros se encargan de asegurarse que así sea.
También ocurre que llamas por teléfono y confundes la voz de tu suegra con la de tu novia y le dices "cómo está mi chochete juguetón..." entonces la madre te responde "no sé como estará pero como te vea por aquí te vas a quedar sin pelotas de ping pong". Además de sentirte el más gilipollas en 100 metros a la redonda has perdido toda posibilidad de percutir con tu chavala...

En fin, hay miles de ejemplos, pero os dejo a vosotros queridos lectores que aportéis vuestras propias experiencias.

Buenas noches

domingo, 25 de enero de 2009

La clase

Esta tarde he ido al cine a ver una película de esas que la crítica pone por las nubes: La clase

La cinta, laureada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, se presenta casi como un documental ficticio que pretende reflejar el problema de la educación en las escuelas de Francia, el cual puede asemejarse bastante al que se vive en España.

El guión presenta cómo un profesor de lengua se enfrenta día a día a la dura batalla de "educar" a unos chavales de 14 años de diversas razas en un colégio público francés. Si bien carece de tensión drámatica o de una trama concreta (ya he dicho que está planteada en plan documental), creo que es fiel imagen de lo que ocurre hoy en nuestras escuelas, incluso me atrevería a decir que se queda corto.

El enfrentamiento dialéctico es constante y, a pesar del empeño del profesor, que es de esos que ponen interés en que los chavales aprendan, el resultado es muy escaso. Evidentemente hay cosas que son propias de la edad y existen comentarios y travesuras que vistos desde la madurez no son muy reprochables, pero la sensación que deja es de que falla algo en la educación de nuestros jóvenes, ya que, entre otros, los problemas de expresión tanto hablando como escribiendo son muy acusados.

Yo hace más de diez años que salí del instituto y por entonces ya se vivían situaciones de enfrentamientos hacia el profesorado y se podía presenciar faltas de respeto puntualmente. Sin embargo tengo la sensación, por lo que veo en la calle, que la falta de educación (como concepto) se ha extendido considerablemente, y que ahora cosas básicas como el respeto mútuo es algo en peligro de extinción.

La educación es responsabilidad de todos:

- De las instituciones, mejorando los medios, programas formativos y concienciación social
- De las empresas, y miro directamente a la televisión, que es donde los jóvenes se ven reflejados (si no quieren dejar de echar telebasura, al menos, que se cumplan los horarios que se acordaron)
- De los padres, coartando las libertades excesivas y sancionando comportamientos inadecuados. Es incómodo pero es una OBLIGACIÓN.
- De la sociedad en su conjunto con su comportamiento, pues si no damos ejemplo no podemos esperar que lo aprecien.

Esto es una bola de nieve, porque los chavales cafres serán padres cafres que no se preocuparan por la educación de sus hijos.

Así que vayámonos poniéndonos las pilas, porque en ellos está el futuro, y son ellos los que más tienen que perder.

Os dejo el trailer de la peli por si os interesa:



Un saludo

martes, 13 de enero de 2009

Sinsabores

Antes de poner el relato explicaré el sentido del mismo. Relatos en cadena es un concurso de la Cadena Ser en el que se participa escribiendo un microcuento de menos de cien palabras y cuya condición es que comience por la última frase del ganador de la semana anterior. Así, la frase con la que había de comenzar el relato para participar la semana pasada era "Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto".

Participé con el relato Sinsabores sin resultar seleccionado ni como finalista. Como quiera que me llevó mi tiempo, y para que tengáis una mejor idea de qué va esto, aquí os lo dejo:

“Al menos, para las mujeres, tiene mejor gusto” pensó con cierta rabia mientras se acariciaba la barba. No podía entender qué era aquello que, una vez más, no terminaba de encajarle. Se había esmerado especialmente para aquella noche, y sin embargo no parecía satisfecho. Es cierto que insistía en que estaba disfrutado, pero lo conocía suficientemente para saber que en su mente se encerraba la realidad.
Aquello estaba acabado. A pesar de todo ya no quedaba nada, aunque aún conservara ese delicioso olor agridulce.
Miró de nuevo a su padre. Algún día conseguiría deleitarle con un plato de su agrado.


Os dejo el enlace para que leáis los ganadores y participéis si os apetece.
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2009#ganador

Buenas noches.

miércoles, 7 de enero de 2009

Volver a empezar

Ahora que llegaba al principio,
ahora que aprendía a volar
Ahora que estaba en mi sitio,
me encuentro empezando el final.

Ahora me quedan mis pasos,
aún queda mucho que andar
Ahora a borrar los fracasos.
Ahora, volver a empezar.

martes, 6 de enero de 2009

LAS PASTILLAS MAGIC KINGS


Feliz año nuevo y todas esas historias que se dicen por esta época.

Pues sí, hoy es 6 de enero, día de reyes, en el que niños y no tan niños disfrutan con la sorpresa de recibir regalos de los prodigiosos Reyes Magos que vienen con ellos desde oriente. Que con la que está cayendo en Oriente, no me extraña que se vengan desde allí montados en camello como si estuvieran participando en Pekin Expres.

Lo que es más asombroso es comprobar como los Magos Reyes se han adaptado a nuestros tiempos y dan facilidades a los receptores de regalos, ya que hoy en día es raro encontrar un paquete que no contenga el correspondiente ticket de regalo. Claro, esto lo hacen los Reyes porque no se leen todas las cartas y van a última hora al Corteinglés (que ha montado una sucursal en el Libano) a coger lo primero que pillan, tanto, que si van muy apurados compran tarjetas de regalo que luego endosan a aquellos que no han sabido qué comprarles.

Pero peor es para aquellos que hemos sido malos, y nos encontramos solos en este día. Se nos produce la circunstancia de levantarnos por la mañana el día de Reyes y encontrarnos los zapatos sin ningún obsequio (y nos los encontramos en medio porque por la noche no los metimos en el zapatero). Se te queda carilla de gilipollas, y te repites que el año que viene serás bueno, al tiempo que vas a una pastelería a comprarte un roscón de reyes, que como es el día de reyes te lo venden a quince euros y el tamaño mínimo es para 6 personas. Como no quieres más decepciones aceptas sin rechistar y sonriente el robo, y te dices que bueno, así tienes para merendar tres o cuatro días (en ciertas culturas daría para varias semanas).

Es entonces cuando se te ocurre el negocio: LAS PASTILLAS MAGIC KINGS (las he bautizado en inglés por aquello del marketing) ¿En qué consiste la Pastilla Magic Kings?, pues bien es lo más parecido a una borrachera intensa, y su efecto es que al tomarla te olvides de lo ocurrido las 24 horas antes. Así, el día 5 de enero te metes en un centro comercial como un paje de incógnito más (todos los que compran como locos el día 5 son pajes de incógnito) y escoges aquello que sabes que te va a gustar, con lo que no es necesario que pidas el ticket de regalo (si eres mujer, la pastilla podría presentar contraindicaciones en este punto, ya que, misteriosamente, comprar tú misma tu regalo no es garantía de que te vaya a gustar). Llegas a tu casa cargado de paquetes. Hinchas globos, pones caramelos en los zapatos y colocas un vaso de anís y un poco de turrón. Te ves tu peliculita de Harry Potter y antes de irte a la cama abres un poco la ventana de la terraza, te pegas el lingotazo de anís y le das un bocado al turrón. Luego te tomas LA PASTILLA MAGIC KINGS y te vas a la cama.


A la mañana siguiente te levantas rascándote el culo como cualquier otro día, y al llegar al salón: ¡SORPRESA! ¡han venido los Reyes!. Claro como no recuerdas nada, el efecto es la leche, se te saltan las lágrimas, llamas al vecino y le das un beso a pesar de que ponga Rambo VIII en el Home Cinema a 500 decibelios. Sales a la calle en pijama con tu gorra de cuadros (esa que siempre habías querido) y le das gracias a Dios, porque, a pesar de ser ateo practicante, hoy crees en los milagros.


Nota: No usar antes de examinarse de oposiciones; después de dejar a los niños en un Happy Park; después de ligar y triunfar una noche con una rubia impresionante. Su uso es recomendable en otro tipo de circunstancias como después de encontrar a tu mujer con tu mejor amigo o después de que se te muera el loro (lo entierras, abres la jaula, te tomas la pastilla y pensarás siempre que el animal se ha escapado y ahora es libre...)

Que la felicidad sea con todos vosotros.