martes, 25 de noviembre de 2008

Al frío de los soportales


Es la una de la mañana de este 25 de noviembre. El frío se filtra en el tuétano de mis huesos. Los cartones apenas me aíslan del gélido abismo, y el único abrigo eficaz se encierra en una botella de aguardiente.

He estado tentado de meterme en algún cajero, pero la última vez casi no salgo vivo. Aquellos chavales descargaron su vil insensatez sobre mi cuerpo, y me sentí, más que nunca, como un perro. Pensándolo bien, hay perros que viven mucho mejor, que tienen un hogar, una familia, comida segura, un lugar donde dormir caliente... Me desprecian simplemente por ser miserable. Si supieran que un día tuve una vida normal, que acabé mis estudios, que tuve un buen empleo, una familia... en fin, no creo que alguien que abusa y disfruta del sufrimiento de otra persona tenga un mínimo de sensibilidad para comprender absolutamente nada.

Sólo espero que mi hijo no haga jamás algo así. La verdad es que estoy orgulloso de él. Lo veo a menudo, aunque llevo más de diez años sin hablar con él. No me reconocería. Mi aspecto es nauseabundo, y mi cara quedó desfigurada tras la paliza. Supongo que me odia, que no entiende qué pasó. La verdad es que ni siquiera yo lo entiendo. Todo iba bien. Mis acciones en bolsa empezaron a bajar, pero lo tenía controlado. No supe parar a tiempo. En mi intención de no perder el bien estar conseguido con el esfuerzo de años acabé perdiendo todo lo que tenía. La ansiedad me invadió, y encontré en el alcohol el único modo de aliviarla. ¡Puta suerte!

Supongo que es fácil echarle la culpa a la suerte.

Hoy ha sido un mal día. El frío no ha invitado a la gente a pasear por la calle, si bien los pocos que se han detenido han sido más generosos de lo habitual. Sé que a algunos, Canito, mi perro, les da más pena que yo. Creo que puedo entenderlo. Hubo un día en el que yo pasaba por el lado de los mendigos desviando conscientemente la mirada. Pensaba que todos eran vagos que no querían trabajar. Hoy sé, que a pesar de que hay bastantes que hacen por propia voluntad una vida de esto, la mayoría encierran una historia dramática detrás que les ha llevado a esa situación de indigencia.

Debía haber ido al albergue. Soy consciente de mi estado, y no me gusta que me vean así. Me siento como en una cárcel. Además el dolor de la pierna me está matando, y estoy a más de una hora de allí. Supongo que son sólo excusas...

Echo de menos a Groucho. Aún puedo ver su incompleta sonrisa bajo ese abundante bigote. Estas noches eran más cálidas a su lado jugando a las damas en la acera. Le envidio en cierto modo, por dejar de vivir así.

Hace tiempo pensaba que esta situación sería temporal, que todo volvería a ser como antes, que volvería a tener una vida digna. Hoy me conformo con tener una muerte digna.

Hoy el frío abrasa mis entrañas para recordarme que ya vivo mi particular infierno.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Anglipolleces

Hace unos días leí en el blog de Nidia la carta que una señora escribió al programa de Luis del Olmo en la que expresaba algo así como que la modernidad de España parece verse asociada al uso de términos anglosajones.

Yo, poco amigo de este tipo de idioteces y que, aunque un poco abandonada últimamente, tengo una sección de recuperación de palabrejas, he sido hoy mismo espectador de una muestra de que la gilipollez en estos términos nos invade: en un programa de televisión un tiparraco ha dicho algo así como que "los singles son muy felices sin necesidad de una pareja". Para aquel que por fortuna no sepa quienes son los singles (mamá, sé que me lees), debo explicarles que, además de ser los éxitos de ventas de los Pecos, son aquellas personas que no tienen parejas, los que en lenguaje convencional vienen a ser los solteros.

He tratado de buscar qué posible diferencia existe entre un single y un soltero, y creo haber encontrado la respuesta: el soltero, es aquella persona que sin tener pareja, potencialmente puede llegar a tenerla, si bien el single por mucho que quiera no va a tener pareja en su puñetera vida, porque quién coño va a aguantar a un tonto de las pelotas que se denomina a sí mismo single... en fin, que me enciendo.

Si bien en la carta de esta señora hay ejemplos innumerables de cómo esta pandemia se está expandiendo por nuestra sociedad, en la misma no se cita un anglicismo que desde hace unos años llevo oyendo y que probablemente sea de los que más me irritan de este nuevo lenguaje. Me refiero a customizar.

Tranquila mamá, que te lo explico; customizar significa personalizar, ni más ni menos. Este palabro, para mi gusto es el sumun de la gilipollez por varios motivos:

  • el primero y más evidente, porque existe una palabra en castellano que desde antiguo se emplea de forma habitual, y el término customizar no se produce por la necesidad de incorporar al lenguaje español una palabra que anteriormente no existía (por ejemplo, internet es un anglicismo que se ha adoptado por la necesidad de denominar algo que no existía antes)

  • el segundo, porque no simplifica ni facilita en manera alguna la dicción ni la pronunciación (por ejemplo, la palabra look se utiliza para indicar el aspecto que tiene algo. Es evidente que look, fonéticamente luc, ahorra energías en su pronunciación, si bien, sigue siendo una estupidez su empleo)

  • el tercero, porque el gilipipas del single de la tele lo ha empleado, y eso creo que habla por sí mismo.

En definitiva, espero que después de leer esta entrada (que no post) reflexionemos antes de soltar alguna anglipollez.

Buenas noches.

martes, 18 de noviembre de 2008

Mea culpa

Nadie lo reconoce, pero es real como la vida misma. Todo el mundo hace ese tipo de cosas en la intimidad, pero cuando por alguna circunstancia somos"cazados" en público, la culpabilidad nos invade y adoptamos comportamientos ridículos para excusarnos por hacer lo que es del todo natural.

Sin duda ocurre, te encuentras en el supermercado y te agachas a coger el cartón de leche y ¡tracatá!, se te escapa un pedete. La primera reacción es examinar el entorno, para comprobar si alguien se ha percatado del ruido, y si alguien se encuentra cerca hacemos la primera tontería que es tratar de reproducir rápidamente el sonido del cuesco con alguna cosa, como rasgar un trozo de cartón o apretar una bolsa de patatas. De esta forma normalmente salimos del apuro. Pero si la flatulencia viene acompañada de aroma la cosa se complica. La resolución de esta situación vergonzosa puede ser de diferente índole: algunos suelen salir corriendo del lugar del crimen, pero normalmente el pedo los persiguen como un misil teledirigido, por lo que esta táctica no es nada aconsejable. Las madres con niños pequeños suelen echarle la culpa al inocente que no puede defenderse, y sueltan comentarios del tipo "este niño... claro, le he dado puré de garbanzos y...". Los abuelos con perros y los chavales con amigos extranjeros utilizan la misma táctica. Los más osados se alivian en el metro en hora punta y encima sobreactúan diciendo “hay que ser guarro, no ha podido esperarse el tío asqueroso, si es que ya no hay respeto ninguno…”

Es curioso, en los baños del trabajo la gente entra al water mirando al suelo distraidos contando baldosas, como si entraran a comprar el periódico... pero vamos a ver chavalote, que no pasa nada, que todos sabemos que vas a soltar lastre. Una vez dentro, el avergonzado cagador tose para esconder el ruido de las ventosidades, y una vez finalizado afina el oído para asegurarse de que no hay nadie al otro lado que pueda descubrirle tras perpetrar el cruento crimen de cagar en el trabajo. Cuando se decide a salir, abre levemente la puerta y se asoma para comprobar que hay vía libre y puede salir sin que nadie le vea. Ya lavándose las manos entra algún compañero que expresa libremente un "joooder..." y el cagador, ya a salvo, dice sin remordimiento "si es que algunos están muertos por dentro..."

Lo de sacarse los mocos en el coche es un deporte nacional. Los semáforos son el lugar favorito de los buscadores de pelotillas, tanto que alguno ha perdido la alianza en su afán de limpiarse la tocha. Habitual es que el impetuoso explorador de narices sea sorprendido en plena faena, y cuando percibe que ha sido descubierto se saca con presteza el dedo y se rasca la nariz por fuera por el lateral y pretende hacer creer al otro que lleva todo el rato haciendo eso. Que digo yo, ¿no sería más natural sacarse la pelotilla, bajar la ventanilla y decirle al otro conductor "¿Quieres??

Rascarse el codo, o la barbilla es del todo natural, pero si te pica un huevo o el triangulillo en el caso de las chicas, el apuro de rascarse en público es evidente, y adoptan raras posturas al sentarse o andan como las muñecas de famosa.

En fin, es curioso cómo nos sentimos culpables por estas cosas que tan naturales son, y sin embargo no nos remuerde la conciencia al echar tres manzanas después de pesar la bolsa y ponerle la etiqueta en el Carrefour...

Me voy a tocarme las pelotas, que en el trabajo me da apuro.

Buenas noches

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ventajas de ser calvo

Desde pequeño tenía una meta en la vida: ser calvo. Os sorprenderéis, pero sí, siempre he querido ser calvo, aparte de por ser una seña de identidad familiar, porque tiene innumerables ventajas.

Para empezar no tienes que peinarte, con lo que ahorras 2,5 minutos diarios, lo que al cabo de cincuenta años supone 31 días. Es decir, los calvos tienen un mes más para hacer cosas que Eduardo Noriega jamás podrá hacer.

Además del tiempo, se ahorra en peines y champús. Si un individuo gasta 6 botes de champú al año, a un coste de 4 euros, al cabo de 50 años se gasta 1200 euros. Si extrapolamos la cuestión al número de cortes de pelo, considerando una media de 5 cortes de pelo al año a un coste de 12 euros por corte, el melenudo se gasta en 50 años 3000 euros. Y esto comparando con un tío normal, que si lo comparamos con un metrosexual, entre acondicionadores, gominas y tintes...

En resumen, un calvo dispone de un mes más de vida y 4200 euros que un pelocho, y eso que no estoy contando el tiempo que se pierde en la peluquería.

Con este planteamiento, está claro que es muy ventajoso ser calvo a nivel económico, pero veamos otras ventajas que ofrece ser pelón.

- Si eres nadador no tienes que ponerte gorro, y eres mucho más aerodinámico (a que sí, pelón).
- No hay hogar para los piojos.
- Si te pones una peluca te queda perfecta porque el pelo no hace bulto.
- No tienes que comprarle gusiluz a tus hijos, porque tu cabeza brilla por si misma.
- En verano pasas menos calor y sudas menos.
- Si te cae un chicle en la cabeza, te resbala.
- Puedes tatuarte la cabeza y verte desde el Google Earth.
- No te salen canas, por lo que tu aspecto es más juvenil.
- No pueden tirarte del pelo ni agarrártelo en peleas de nenazas.

Podría estar todo el día diciendo ventajas, pero esperaré a que algún que otro escaso de pelo que conozco aporte las suyas propias en los comentarios.

Cada vez estoy más cerca de mi meta, pero la sociedad es injusta. He tratado buscar champús pro-caída de cabello, pero no encuentro, así que tendré que esperar a que el tiempo consiga que tenga una cabeza brillante.

Lo sé. Después de haber leído esto a muchos de vosotros ahora os gustaría ser calvos

Buenas noches.

martes, 4 de noviembre de 2008

y sin embargo



De sobra sabes que la primera,
que no miento si juro que daria
por ti la vida entera,
por ti la vida entera

Y sin embargo un rato cada dia
Ya ves, te engañaria con cualquiera
Te cambiaria por cualquiera

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberte conocido lo confieso
Tu que tanto has besado,
tu que me has enseñado

Sabes mejor que yo
que hasta los huesos
solo calan los labios que no has dado
Los besos del pecado

Porque una casa sin ti es una emboscada
De unn pasillo de un tren de madrugada
Un laberinto sin luz ni vino tinto
Un velo de alquitran en la mirada

Y me envenenan los besos que voy dando
Y sin embargo cuando duermo sin ti
contigo sueño
Y con todas si duermes a mi lado

Y si te vas me voy por los tejados como un gato sin dueño
Perdido en el pañuelo de amarguras
Que empaña sin mancharla tu hermosura

No deberia contarlo y sin embargo
Cunado pido la llave de un hotel
Y a medianoche encargo un buen champagne frances

Y cena con velitas para dos
Siempre es con otra, amor
Nunca contigo, bien sufres lo que digo

Porque una casa sin ti es una oficina
Un telefono ardiendo en la cabina
Una palmera en el museo de cera
Un exodo de oscuras golondrinas

Y me envenenan los besos que voy dando
Y sin embargo cuando duermo sin ti contigo sueño
Y con todas si duermes a mi lado

Y si te vas me voy por los tejados
Como un gato sin dueño
Perdido en el pañuelo de amarguras
Que empaña sin mancharla tu hermosura

Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina
Y baile sin orquesta y ramos de rosas con espinas
Pero dos no es igual que uno mas uno

Y el lunes al cafe del desayuno
Vuelve la guerra fria
Y al cielo de tu boca el purgatorio
Y al dormitorio el pan de cada dia