domingo, 31 de agosto de 2008

Una de frases hechas...

Hacía tiempo que no indagaba en la procedencia de esas expresiones que todos utilizamos en nuestra vida cotidiana sin tener ni puñetera idea de su procedencia.

Recuperando el carácter didáctico del blog... marchando una de frases hechas!!

Dar al traste: Se utiliza, obviamente, cuando se pretende indicar que algo sobre lo que se tenía una espectativa ha fracasado. El origen de la frase hay que buscarlo en la procedencia etimológica de la palabra traste, que deriva del latín transtum que no era otra cosa que un barco de remos. La frase indicaba el naufragio de la embarcación y de ahí derivó en la acepción que hoy conocemos. Como curiosidad indicar que este tipo de embarcación, por similitud con los bancos de la misma, dio lugar al nombre de los trastes de la guitarra.

Bajo cuerda: Indica que se hace algo de forma fraudulenta. La frase proviene de un antiguo juego parecido al tenis (podría tratarse de la pashaka) en el que dos equipos enfrentados tenían que pasar una pelota por encima de una cuerda que se colocaba en el medio del campo de juego. Cuando la pelota se pasaba intencionadamente por debajo de la cuerda con intención de marcarse el punto, los contrincantes, si lo detectaban, denunciaban airadamente que éste se había conseguido bajo cuerda para señalar la trampa.

No dar un palo al agua: Viene a expresar cuando alguien no trabaja suficientemente. Palo era como se denominaba en argot marino a cada uno de los remos. En las embarcaciones de remos, el remero que no colaboraba suficientemente en el avance de la embarcación se decía que no daba un palo al agua, para indicar que se trataba de un vago que se escaqueaba del trabajo.

Borrón y cuenta nueva: Emprender de nuevo una empresa después de haber fracasado anteriormente en la consecución de la misma. Antiguamente los contables hacían las cuentas con pluma de tinta que era imposible de borrar, por lo que cuando erraban realizaban un tachón (borrón) sobre la cuenta mal realizada y comenzaban de nuevo el cálculo.

Bueno, ya me puedo acostar sabiendo algo más...

Buenas noches


sábado, 30 de agosto de 2008

Lo confieso, soy patatoadicto

A quién no le ha pasado alguna vez: empiezas a comer una patata frita y no puedes parar. A pesar de haber matado el gusanillo o cualquiera que sea el fin por el cual habías decidido comerlas no puedes parar de engullirlas una tras otra como si acabaras de regresar de la isla de los famosos. Llega un momento en el que tomas conciencia de tu gula, miras el paquete y dices "la última". La tragas sin apenas saborearla y vuelves a mirar el paquete con más deseo que Carpanta delante de un arroz con bogavante. Inevitablemente coges otra, y otra, y otra... te sientes como el Mostruo de las Galletas en una degustación de Chiquilín.

¿Desde cuándo seré patatoadicto? No encuentras respuesta a la pregunta. De pequeño te pasaba algo similar con las gominolas. Recuerdas aquella vez que tu madre te dio una bolsa de medio kilo el día de tu cumpleaños "para que las repartas entre tus amiguitos del colegio", y la miraste sonriente asintiendo con carita de niño bueno mientras pensabas "y una mieeeerda" y en cuanto desapareció tu madre metiste la cabeza en la bolsa como un burro en un saco de alfalfa enguyendo moras, cerezas, huevos, platanitos... Llegaste a la clase con la barriga a lo Homer Simpson y la cara que parecía un bodegón. Te caiste al suelo por un subidón de azucar y desde entonces eres diabético.

Tratas de pararlo, pero parece que tu experiencia infantil no te enseñó nada. Además todo el mundo sabe que cuando haces pop, no hay stop... Vuelves a mirar la bolsa de patatas. Te odias, pero las odias más aún a ellas, así que las miras y dices "acabaré con vosotros, tubérculos adiposos". Libras una cruenta batalla sin poner medida a tu canibalismo patatero hasta que llega el momento en que sólo quedan pizquitos en el fondo de la bolsa, y a pesar de que tu estómago ya tiene puré de patatas para abastecer a todos los colegios del estado de Wisconsin*, decides llegar hasta el final alisando la bolsa haciendo un canalillo para deslizar todo vestigio patatil hacia tu boca.

Ya ha acabado todo. Notas como vas volviendo en ti mismo y desaparece esa sensación de ansiedad.

Ahora es la sensación de asco la que te invade. El asco estomacal por la ingesta desmesurada, el asco por haber introducido más grasa en tu cuerpo que con un supermega menú Big Mac y asco de ti mismo por no haber sido capaz de pararlo.

Reparas en un platito a tu lado con panchitos. Coges uno... otro... otro...

Somos seres humanos, victimas indefensas ante el vicio...


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*Nota del Autor: La referencia al Estado de Wisconsi, no es por otra cosa sino porque me ha parecido que quedaba chulo.


martes, 26 de agosto de 2008

Sensibilidad mediatizada

Hace unos días hubo un terrible accidente aéreo en Madrid que costó la vida a 154 personas. La muerte de tantas personas, en muchos casos varios miembros de una misma familia, nos sensibiliza y nos hacemos partícipes del dolor que generan, convirtiéndose en trauma social del que pocos dejan de hacerse partícipes.

Como no puede ser de otra manera, cuando ocurre una catástrofe de esta magnitud la repercusión mediática es enorme. En los instantes inmediatos al suceso se informa al minuto de la evolución de los acontecimientos, y en días sucesivos la evolución de los heridos y de las investigaciones acerca de cuáles han podido ser las causas del accidente centran nuestra atención. Todo lo que rodea a este hecho es de interés indiscutible. Se nos informa de cómo se hacen el mantenimiento de los aviones, de cómo funcionan los motores, de los protocolos y formación que reciben los pilotos para afrontar situaciones de amenaza, etc..

Desde el 11-S parece que nos hayamos contagiado del virus mediático que en casos de sucesos asociados a un gran número de pérdidas humanas se exiende por todos los medios de comunicación. Pero esto no es de ahora. Antiguamente, cualquier suceso de relevancia corría de boca en boca como la pólvora, provocando idéntico estremecimiento en la población al que se produce actualmente.

Así, un asesinato en un colegio de los EEUU o un atentado en el metro de Londres nos pone los vellos de punta a miles de kilómetros de distancia. Esto da que pensar. Quizás la sociedad aún esté viva, quizás todavía sea sensible a los sucesos que se acontecen a su alrededor...

Lamento mucho equivocarme. Si estoy en lo cierto, mucho me temo que la sociedad sólo se hace partícipe de los sucesos que atentan a lo que es "suyo". Me explico. Los accidentes de transportes públicos, atentados terroristas, explosiones de gas... son desgracias que pueden ocurrirnos a todos los que estamos en nuestra sociedad del bienestar, y por tanto nos resultan mucho más cercanas. Esto tampoco es de ahora. Antes (como ahora) un asesinato en un pueblo hacía que toda la localidad se sintiera atentado personalmente, por mera cercanía. Esa cercanía ahora ya no depende de la distancia física ya que la globalización y los medios de comunicación la ha reducido al mínimo.

Hoy he visto una breve noticia en la que se informaba de la muerte de 20 subsaharianos en el naufragio de un barco que cruzaba el estrecho. No ha durado más de 30 segundos, y no creo que muchos se hayan hecho partícipes del dolor de esas familias. Al fin y al cabo, es muy improbable que ninguno de nosotros muramos ahogados por el naufragio de una patera o por una bomba en una guerra.

Al menos por ahora...



domingo, 24 de agosto de 2008

Fraudes de hoy en día: Tetiplastia

Llevo un tiempo observando que el fraude nos invade, y de qué modo...

Sabía desde hace tiempo que las mujeres tienen la obsesión innata de convertirse en seres perfectos, pero lo que está ocurriendo últimamente sobrepasa todas mis previsiones. De los tintes, cremas, dietas y depilación tradicionales, pasamos al wonder-bra, más cremas, rayos uvas y lentillas de colores. Pero no había suficiente con esto. Lo que hasta hace unos años estaba destinado sólo a las famosas, se ha extendido por el pueblo llano. En la calle, en el gimnasio, en el imserso... en todos los sitios veo más tetas de plástico que reales, y me parece preocupante. Alguno/a puede decir que soy exagerado, pero para nada. Los tíos vemos más tetas de plástico que reales porque nos fijamos principalmente en las tetas grandes, y creo que por ello somos culpables de fomentar el fraude.


Hace poco vi en la tele un reportaje en el que la mayor ilusión de algunas chavalas era ponerse tetas de plástico. El argumento radica en que tener las tetas grandes le va a proporcionar muchas más oportunidades en la vida, tanto en sus relaciones personales como laborales. Me pregunto qué está pasando en la sociedad para que una niña de 18 años haga ese planteamiento. Es innegable que la imagen es un elemento importante en las relaciones sociales, pero de ahí a que el tamaño de tus pectorales sea determinante creo que es pasarse. Lo más patético es que alguien se plantee gastarse más de tresmil euros en ponerse silicona, cuando un bote de silicona vale en torno a los tres euros, así que ya sabéis a como está la mano de obra...

Desde aquí reivindico la teta tradicional, y apelo al recuerdo de todo el mundo, que desde pequeños hemos mamao de la teta, y la prefiríamos al biberón (de plástico). Porque, aunque todos los tíos hemos pensado alguna vez "qué buena está esa maniquí" o "vaya peras tiene la muñeca de mi hermana", siempre hemos preferido la carne de verdad.

Para todos aquellos que como yo estéis en contra del fraude tetero, os daré unas pautas para reconocer unas tetas verdaderas:

1 Las tetas fraudulentas siempre van ceñidas. Si ves un escote por el que no entraría ni un papel de seda, lo más probable es que, cuando menos, haya relleno, así que pasa al punto nº 2.

2 Los pezones de las tetas de verdad nunca miran al cielo. Las tetas de verdad miran al infierno, que es donde mora el pecado.

3 Las tetas operadas nunca llevan camisetas sueltas. Ha costado demasiado la operación para que ahora no se note el producto.

4 En la playa las tetas de plástico tumbadas boca abajo dejan dos cuencos perfectos, y tumbadas boca arriba permanecen como dos medias naranjas.

5 La teta de verdad no desafía a la gravedad y tiene un bamboleo indiscutible, cosa que no hace la teta de plástico.

Aunque si hay una prueba indiscutible es la prueba de "el flan en el terremoto": en una teta verdadera se puede predecir un terremoto, ya que al igual que los flanes son hipersensibles a las vibraciones. Las tetas de plástico, al ser más compactas carecen de esta cualidad tan útil para anticiparse a catástrofes naturales.

Espero que esto os haga reflexionar.

Buenas noches.

jueves, 21 de agosto de 2008

¿Por qué las moscas se frotan las patas?

Volviendo al tono lúdico de mi blog, y aprovechando que en la comida me ha invadido una de mis dudas existenciales, la lanzo a mis lectores para que me den sus respuestas: ¿Por qué las moscas se frotan las patas?

A mi se me ocurre que las moscas han urdido un maquiavélico plan para conquistar el mundo. El ser humano empezó la evolución así, frotando las manos para hacer fuego y echarse junto a las candelas a tocarse los huevos. Las moscas que no son tontas perpetrarán su plan y conquistarán la Tierra.

lunes, 18 de agosto de 2008

La Artillera

Después de algún tiempo he terminado de leer la última novela de Ángeles de Irisarri: "La Artillera".

La novela transcurre en la ciudad de Zaragoza y relata cómo nueve mujeres, unas reales y otras ficticias, afrontaron los asedios de los franceses a dicha ciudad en los inicios del siglo XIX. Como ya hiciera en su triología sobre la Reina Isabel la Católica, Ángeles de Irisarri utiliza el recurso de relatar la vida de varios personajes de distintas posiciones sociales, y siempre todas ellas mujeres. Así tenemos una regentadora de una vinatería, mujeres de militares, prostitutas, una monja y una condesa entre otras.

La descripción de la Zaragoza la época es exquisita, pues no en vano es la ciudad natal de la autora, y con una redacción muy estudiada y rica en vocabulario, relata casi a modo de cuento cómo transcurre la historia.

El título de la novela hace referencia a Agustina de Aragón, que como no puede ser de otro modo, es una de las protagonistas que antes mencionaba. Lejos de centrarse en el personaje, la autora disuelve a la heroina en la historia como si se tratara de una más, humanizándola por encima de la leyenda, y expresando que su transcendencia histórica se debió, más a las circustancias de su acto heroico que a la repercusión real del mismo. Y es que, que una mujer en aquella época hiciera el alarde de disparar un cañón contra el enemigo cuando estaban prácticamente vencidos, era un hecho de tal valentía y relevancia que rápidamente el suceso corrió de boca en boca.

Si bien la novela aporta datos sobre la figura de Agustina de Aragón, ante todo proporciona una visión de cómo el pueblo se enfrentó a una dura invasión, y cómo discurrieron los acontecimientos de uno de los episodios más sangrientos de la Historia de España.

Como curiosidad, Agustina era catalana, lo de Aragón le fue añadido tras su acto heróico. Fue nombrada sargenta, y fue inmortalizada por Goya. Tras superar la peste murió a los 71 años de edad en la ciudad de Ceuta. El que quiera saber cómo y porqué, que lea este magnífico y muy recomendable libro.

martes, 12 de agosto de 2008

Porromeo y Brujulieta (6ª parte)

Y allí estaba Porromeo
a la grupa de su vespa
sin el casco en la testa
pues con tanto gomimeo
no le entraba bien la cresta.

De repente un sujeto
indicole que parara.
Resultó ser picoleto
con más canas que Gepetto
y perilla a lo Guevara.

Por favor, documentación,
el casco ¿dónde lo ha dejado?
Pues verá, me lo han robado.
Estaba yo en la estación...

Me conozco esa canción,
dejeló que está multado.
Ciento veinte la infracción,
vehículo inmovilizado.

Por favor, señor agente
habrá manera de arreglarlo.
Se le ve muy inteligente,
¡Qué mi encuentro es muy urgente
y no puedo retrasarlo!


¿Intentando sobornarme?
chaval, pues la has cagado
ahora vas a acompañarme
al cuartel de los juzgados.

¡El día de retirarme,
va y me toca este tarado..!

Continuará...

miércoles, 6 de agosto de 2008

Su vida subida

- Hola, buenos días.
- A los buenos días.
- Quería una barra.
- ¿De bar?, ¿de choped?, ¿de pan?...
- Pues de choped no me vendría mal, que mi marido me tiene a dos velas...
- Que me va a contar... yo me he tenido que comprar un maromo hinchable.
- Ah, ¿Pero es usted una tía?
- !Pues claro! ¿No me ve usted las berzas?
- Pues no había reparado... ese bigote que tiene ha centrado toda mi atención.
- Es que lo llevo así por mi marido.
- ¿Su marido?
- Sí. Es fan de José María Íñigo.
- ¡No me diga!
- Pues sí, y ahora que se ha quitado la peluca mucho me temo que me voy a tener que rapar al cero.
- Va a parecer un forzudo de circo.
- Y todo por amor...
- En fin. ¿Me da una barra DE PAN?
- ¿Pan de pueblo? ¿Pan de cereales? ¿Pandereta?
- Deme una chapata.
- Aquí tiene. Un euro con veinte.
- ¡Chumino! Pero ¿de qué está hecho el pan?
- Harina, agua, sal y levadura.
- ¡Pero si la semana pasada costaba ochenta céntimos!
- Pero subió ayer la harina un veintidos por ciento
- Un veintidos por ciento sobre ochenta céntimos no llega a un euro.
- ¿Qué es usted matemática?
- No Catedrática de Economía por la Universidad Complutense de Barbate.
- Ah pues entonces se lo subo a un euro con cuarenta.
- ¿Y eso por qué?
- Porque con los precios de mi panadería hago como el Gobierno. Lo subo lo que me sale de las pelotas llenas de pelos
- Pues métase en el culo la chapata, cho puta...

martes, 5 de agosto de 2008

Melancolía

Hoy os transcribo otra canción de esas que son especiales para mi. Vivir así es morir de amor (más conocida por Melancolía) de Camilo Sesto, es una canción que me proporciona inevitablemente subidón. La música de orquesta, la letra y ese chorro de voz del gran Camilo, hacen de esta canción una de las indiscutibles de todas las bodas, y eso no significa otra cosa que la gente disfruta con esta gran obra.

Sin más dilación os dejo con.... Melancolía.


Siempre me traiciona la razón
y me domina el corazón,
no se luchar contra el amor...

Siempre me voy a enamorar
de quien de mi no se enamora,
y es por eso que mi alma llora.

Y ya no puedo más,
ya no puedo más,
siempre se repite la misma historia

Y ya no puedo más,
ya no puedo más,

estoy harto de rodar como una noria.

Vivir así es morir de amor,
por amor tengo el alma herida,
por amor,
no quiero mas vida de su vida,
melancolía.

Vivir así es morir de amor,
soy mendigo de sus besos,
soy su amigo
quiero ser algo mas que eso,
melancolía.

Siempre se apodera de mi ser
mi serenidad se vuelve locura,
y me llena de amargura.

Siempre me voy a enamorar
de quien de mi no se enamora...



El video tiene gran valor por ser música y voz en directo...