jueves, 31 de julio de 2008

Er Andalú

Buenah noshe

Loh andaluse somo hente que tenemo una forma mu particulá de hablá. Argunoh incurto de la vía disen que somo unoh cateto, y eso no e azín. El ANDALÚ e un dialehto curturá mu importante hablao por máh de osho millone de habitante. Ademá ehtá reconosío por la guikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Dialecto_andaluz pol lo que tenemo una referensia internasioná de ehta realidad que argunoh maharoness no quieren reconosé.

Er andalú tiene una gueva de ventaha por la que debe de sé hablao en to el universo:

En prime lugá, e el idioma má económico der mundo, ya que ahorra una jartá de letra. Segúun ehtudio de la Universidá Pontifisia de Utrera, si el andalú se empleara en to er globo terraqueo, se ahorrarían tresiento mil millone de rolloh de paper derculo, lo que sería sufisiente pa detené... !qué coño detenéeeeeeeee...¡ ¡invertí er cambio climático!.

En segundo lugá, con er andalú se liga musho má que con cuarquié otro idioma, ya que mehora considerabremente loh piropo que lo chaveah le disen a lah tía guenorrah. No eh lo mihmo desí, Moza tienes unos ojos francamente bonitos, que Illa, tie unoh ojoh que quitan to er sentío. Creo que el ehemplo habla por sí mihmo.

En tersé ehtamento, e un dialehto tela de grasioso, y eh que no en vano el idioma internasioná de loh shiste. Pa muehtra un botón...
Doh sevillana se encuentran en er barrio de Triana y le dise una a otra:
- Illa, meshao novio, abe?
- Hiiiiiii?? no me lo puedo creé, nena.
- Que hiiiiiiii
- Y ¿cómo eh?
- Eh otorrinolaringólogo.
- Coño, eh vahco como el mío!!

Por urtimo, y como resumen de lah mileh de ventaha que er andalú atesora, con er andalú se exahera de lujo y uno resurta convinsente mil por mil. No pongo ehemplo porque llevo cuatrosienta horah ehcribiendo ehta entrada...

En fin, er próximo día, si tengo a bien, prosederé a realisá curso de formasión pa iluhtrá a lo lehtore.

Buena noshe tengan uhtede.

lunes, 28 de julio de 2008

7 grados (2ª parte)

La lluvia hace presencia y la primera reacción de la mayoría de ellos es abrir la boca hacia el cielo. Sentir el frescor de las gotas de agua en sus rostros es toda una bendición. Mamadou se afana en acopiar el agua en una bolsa de plástico que vierte en las botellas que desde hace días se encuentran vacías. Pronto otros le emulan y llenan diversos recipientes.

Han pasado algunas horas desde que comenzara a llover. La mar rizada de los días anteriores presenta hoy una fuerte marejada que provoca el tambaleo de la inestable embarcación que cruje a cada embestida del océano. A pesar de los plásticos resulta imposible mantener seco el cuerpo. El temporal acentúa aún más la oscuridad de la noche. En esa negrura, como si de un espejismo se tratara, Mamadou cree ver unas luces en el horizonte. Alerta al resto de sus compañeros de travesía e intentan orientar sin éxito el cayuco en la dirección de aquellas luciérnagas. A esta distancia es imposible determinar si se trata de la costa africana o el paraíso buscado. Poco importa en este momento, es la salvación de una muerte segura.

Ahora, la principal preocupación es achicar agua de la embarcación. Algunos ni siquiera tienen fuerzas para colaborar. Los gritos de desesperación se suceden, y a pesar del esfuerzo ocurre lo inevitable. El cayuco se funde con el mar. Los hombres y mujeres tratan de aferrarse a algún lugar que les mantenga a flote.

Mamadou se deshace de la sudadera y del pantalón. Sabe que el peso de la ropa mojada es un lastre, y ya poco abrigo ofrecen. Se agarra a uno de los trozos de madera con los que intentaron conducir la barcaza. Observa su entorno y contempla como la dispersión de las cabezas es cada vez mayor. Siente resignación. Ahora sí que su sueño ha terminado. Se deja llevar por el agua del mar haciéndose el muerto. Siente el frío del agua. Siete grados...

Deja que los recuerdos inunden su mente. Percibe el olor de su madre, único recuerdo que conservaba de ella al morir cuando el tan solo tenía un año de edad. Recuerda la primera vez que vio el Gambia y el asombro que le produjo ver tanta agua. Recuerda el colegio de su aldea y sus amigos de la infancia...

Un fuerte ruido le separa de la nostalgia. Otea el entorno y descubre unos cansados ojos que le observan. Reconoce esa mirada. Es la del niño de unos cinco años que viajaba con su madre embarazada. El muchacho parece agotado. Mamadou le agarra por detrás tratando de mantenerlo a flote. Ahora siente la necesidad de luchar por la vida de aquel chaval. Observa que el oleaje se convierte en espuma a cierta distancia, e intenta avanzar en aquella dirección.

En ese momento la claridad de una luz se asoma tras su espalda. Una embarcación navega hacia ellos. La fuerte luz le permite ver algunos cuerpos flotando. Levanta las manos y grita tratando llamar la atención.

El buque de la Guardia Civil se detiene a la altura del hombre y el niño. Una balsa salvavidas se acerca lentamente hacia ambos...

Una vez en tierra el muchacho agradeció al hombre que lo hubiera salvado. Mamadou esbozó una sonrisa y le contestó "si no hubiera sido por ti ahora estaría muerto"

viernes, 25 de julio de 2008

7 grados (1ª parte)

Hace ya varias horas que un temblor se apoderó de su cuerpo, quizás por el frío, quizás por llevar 4 días sin comer ni beber, o quizás sea sólo por el miedo. El miedo a no llegar, a morir. El miedo a vivir como siempre...

La humedad de su ropa, mezcla de agua de mar y sudor, enfría aún más su piel con el azote del viento. El entumecimiento de los músculos es ya un intenso dolor. Tantos días en esa misma posición está destrozando su cuerpo y su mente.

Observa a su alrededor. Una treintena de cabezas se abrigan a las escasas ropas que poseen. Todos parecen ignorar los llantos de aquel bebé que quiebra el silencio del mar. Ni siquiera su madre, Aisha, trata de calmar aquel dolor. Su rostro de niña maquillado de secas lágrimas reflejan la cruda impotencia de la situación.

A la deriva, hace ya cinco días que dejó de escuchar el ruido del motor de la barcaza. Desde entonces, sus sueños se han ido esfumando con la esperanza de llegar a tierra. Mamadou detiene su mirada en los ojos de aquel hombre. Recuerda el momento en que se saludaron a la partida y la sonrisa nerviosa que se dibujaba en sus caras. Ahora, sus facciones son angulosas y la oscuridad de la noche hacen aún más severa la dureza de su rostro.

La claridad en el horizonte indica la llegada de un nuevo día. "Quizá este sea el último" piensa. "Ojalá sea el último" desea por un instante. El cielo cubierto de nubes representa una esperanza; quizás sólo sirva para prolongar la agonía. Otro día más sufriendo la crudeza del sol habría sido definitivo. La expectación porque pueda llover parece animar a los miembros de la embarcación. Algunos de ellos, la última vez que quisieron calmar la sed hubieron de ingerir sus propias orinas. Todos saben que beber agua salada significa asegurarse una desagradable muerte.

El hedor se hace cada vez más insoportable. A pesar de que la mayoría de ellos trataron de verter los excrementos por la borda, algunos de ellos estaban enfermos y no pudieron evitar las diarreas. "Pero ese olor es aún más intenso" piensa Mamadou. Un inmenso terror le invade, y grita para tratar de despertar a todos los que en apariencia permanecían dormidos. Tres de ellos permanecen inmóviles, dos mujeres y un hombre. A su mente regresa aquel hombre que dos días atrás había caído al agua desfallecido en un golpe de mar. La imagen de su cuerpo flotando, sin apenas fuerza para pedir auxilio, le acompañaba en la soledad de sus reflexiones. El cayuco iba a la deriva y ninguno habría tenido fuerza suficiente para rescatarlo.

Con un nudo de angustia dejan que el mar engulla los cuerpos inertes. Al menos ellos ya conocen su destino: sus almas ya están en "la otra vida". Un hombre comenzó a emitir un sonido quedo de una antigua canción fúnebre. Egoístamente, la mayoría de ellos se sienten aliviados al mejorar sus posturas y desprenderse de aquel hedor inmundo. Todos se miran entre sí como preguntándose quién será el próximo...

Continuará...

martes, 22 de julio de 2008

Flirteo con Morfeo

Como cada atardecer el sol se desvanece con extrema lentitud tras las formas del horizonte. Desde mi cambiante posición parece librar una batalla perdida de antemano, filtrándose los rayos entre las abruptas formas de Las Pedrizas, definiendo las aristas de esa zona rocosa como si se tratara del recorte de una negra cartulina...

Sin embargo me invade un pueril pensamiento, e imagino que realmente juega con nosotros al escondite con cierto descaro, con la seguridad de que nadie podrá sacarle de su escondrijo.

Conforme va desapareciendo, el cielo parece sangrar desde las arterias que nutren el corazón del universo, ofreciendo una infinita paleta de cálidos colores que se va oscureciendo lentamente y que permite asomarse tímidamente a las estrellas secundarias del firmamento.

Un tic-tac intermitente se mezcla con una psicodélica canción de Madonna. El oso de peluche baila sobre el ardiente cielo arrítmicamente con respecto al tic-tac y la música. Su permanente movimiento pendular resulta hipnótico y mis ojos se cierran por un instante...

El sonido de un teléfono móvil me arranca del letargo. El oso continúa con su particular danza y observo en la esquina inferior izquierda del trozo de cristal un ojo cansado tras unas gafas que parece ajeno al oso, a la cartulina que define el horizonte, a mi... Su labor requiere toda la atención, una distracción puede resultar una tragedia.

Un insecto mancha la paleta de colores. "Hace tan sólo unos segundos era una vida" pienso... "Es inevitable" concluyo... Quién sabe si todas esas manchas no se tratan de un suicidio colectivo, planificado de antemano...

Miro a mi derecha y observo por unos instantes unos ojos agotados pero ilusionados. Si Alá quiere pronto estarán en casa y todo el esfuerzo de un año habrá merecido la pena..

Observo mi entorno, es una sucesión de mantos de olivos. Recuerdo los campos del norte, ese verdor permanente. "Qué diferente" pienso. Es mi tierra, quizás no sea paradisíaca pero posee una peculiar belleza. Me veo a mi mismo entre esos campos, recogiendo olivas, ese fruto que nos ofrece uno de nuestros más preciados alimentos.

Abro los ojos. Mis piernas están dormidas, quizás continúen andando por esos campos...

Recuerdo a Descartes: No siempre es posible distinguir el sueño de la vigilia

Flirteo con Morfeo...

lunes, 21 de julio de 2008

Abierto por vacaciones

Buenas tardes,

Después de un largo tiempo sin dar señales de vida, más por falta de medios técnicos que por vaguerío, era ya el momento de aparecer por aquí, y como quiera que además disfruto de un breve tiempo de asueto, he decidido reabrir el blog por vacaciones.

Llevo observando un tiempo cómo los compañeros, amigos y familiares planifican sus vacaciones, y he podido comprobar las diferentes formas de afrontar el periodo de descanso. Lo que para unos supone una gran expectación y un motivo de ilusión, a otros se les presenta como un enorme lastre.

Y es que ir de vacaciones no siempre es un placer, sobre todo cuando las aficiones personales se ven enfrentadas a las de las personas con las que compartes tu tiempo vacacional. Así algunos han de ir a la playa por narices porque a la novia le gusta ponerse como Tina Turner, a otras les toca ir a Roma porque su novio fue monaguillo y no puede aguantar un día más sin ir al Vaticano y otros tienen que ir al pueblo a ver a la bisabuela de su pareja, ya que (por octavo año consecutivo) pudiera ser este el último verano que pase en familia...

¡Qué bonito es el verano! Los pueblos costeros quintuplican su población, las carreteras de acceso se convierten en una permanente procesión de coches, los chiringuitos se llenan de guiris y las playas se pueblan de todo tipo de fauna cosmopolita. Tengo la suerte de haber pasado mi adolescencia en Torremolinos, uno de los pueblos emblema del turismo costero, y eso me ha permitido estudiar los especímenes que se acercan a la costa.

Están las familias completas, esas que alquilan un apartamento durante un mes. Según tengo entendido, algunos inmigrantes han constituido una empresa de consultoría para explicar cómo meter 18 personas en un apartamento: colchonetas de la playa, literas hechas con muebles del Ikea y camas calientes.

Las familias menos pudientes vienen directamente desde el pueblo, levantándose a las 5 de la mañana para coger el mejor sitio de la playa, y cuando tú llegas ya han montado un chambao más chulo que la carpa del Circo del Sol, y tienen comida para elegir entre 5 primeros y 8 segundos, entremeses previos incluidos.

Luego están los duermoenelcoche, que son normalmente gente joven que pasa la mañana durmiendo en el coche y con pocas necesidades higiénicas(las noches se aprovechan mejor de otra manera, sobre todo si te ahorras la pasta del hotel).

También tenemos al guiri común, que se puede reconocer fácilmente por sus quemaduras de segundo grado en el género femenino, y sus calcetines con sandalias en el masculino. Suele pedir en los restaurantes paella y sangría y comprar gilipolleces poco relacionadas con España, como por ejemplo marroquinería árabe o complementos peruanos. Se ve que las banderillas y la montera están tocando fondo...

Por último están los lucefigura, y es que estar todo el año machacándose en el gimnasio para que no te vea nadie es muy triste, por eso los burkas aquí no están de moda. Ellos van embutidos en sus marcapaquetes y ellas sólo dejan un triangulito de su piel invisible al resto de la humanidad.

Todos, absolutamente todos desaparecen con el otoño, pero que nadie se preocupe, que cual embarazo, tras nueve meses vuelven a la luz del sol costero...

Oí en algún sitio que las vacaciones son un estado mental y me pareció una invitación a reflexionar sobre qué hacemos con nuestro tiempo libre. A veces el relax, la salida de la rutina o el placer está muy lejos de lo que nos venden o que, paradójicamente, por rutina anual, nos empeñamos en hacer.

Hasta la próxima.

martes, 1 de julio de 2008

De baja

Aprovecho unos minutillos en el trabajo para comunicaros que mi falta de actividad bloguera se debe a problemas técnicos. Básicamente, mi portatil ha muerto...

Estoy a ver si lo reanimo o lo clono...

Espero volver pronto.