Hay que reconocerlo. Los japoneses son una raza superior. Si no, cómo se explica que puedan luchar contra 8 tíos al mismo tiempo y sin mover una ceja.
Desde aquí debo reconocer que me he quedao flipao con la última muestra de ingenio de los japoneses (quien lo diría destrás de esa carilla que tienen de duende de película barata). Sólo ellos podrían haber hecho algo así. Hacer de código de barras un elemento artístico.
Estamos hartos de ver cuando compramos esa sucesión de barras en fila en la etiqueta de cualquier producto. Que digo yo, que cuantas combinaciones de barras hay en el mundo para que haya códigos suficientes para todas. Pues lo que viene siendo un huevo.
Fijaos la chorrada; en el típico brainstorming de multinacional sobre como mejorar la gestión del almacenamiento e información de los artículos, allí estaba el típico "yomerascoloshuevosencualquiersitio" que hace dibujitos sin sentido en un papelote, completamente absorto de la realidad, mientras todos proponían ideas revolucionarias: "pues yo creo que lo ideal sería meterlos en cajas de distintos colores, y como la paleta de colores es infinita, inventamos un lector que sea capaz de reconocer la tonalidad exacta..." y allí seguía el colega pintando rayitas, cuando el jefe le dice "¡García! ¿Qué coño hace usted?". Y García con cara de García responde: "discúlpeme señor Landínez, estaba... ummm... eh.... diseñando el código de barras"
- "y ¿en qué consiste esa chorrada?"
- "Pues mire, es una sucesión de barras que leídas con un lector óptico ofrece una serie de datos en código binario que podrá aportar información de muy diverso tipo y que..."
- "García, usted es imbécil. Está despedido".
Y García marchose de la reunión con su mierda de código de barras que había inventado por casualidad y lo llevo a patentar: "Buenos días, vengo a patentar el código de barras", "tiene que esperar un minuto, tiene delante a un tío que viene a patentar el monedero playero y otro que viene a patentar las gafas de pasta." "No se preocupe, no tengo prisa por hacerme multimillonario con 10 rayas de mierda".
Y digo yo, que en qué estaría pensando el tío que le puso el nombre, porque son rayas. Barras son las del bar y las de acero que usan los jóvenes para partirse la cabeza, pero lo de los códigos de barra son líneas o rayas, y si no que se lo pregunten a las cebras.
En fin, no quiero entrar en polémicas. Después del brillante invento de García, ha aparecido la empresa japonesa Bar Code Design (http://www.barcoderevolution.com/home/) que no se les ha ocurrido otra cosa que hacer arte con los códigos de barra, de modo que ahora te vas a fijar más en la etiqueta que en el propio artículo. Supongo, que es una manera como otra cualquiera de dar valor añadido a un producto, y que queréis que os diga, me jode que a mi, el rey de las ideas estúpidas, no se me haya ocurrido.
Para muestra, un botón (algún día pondré de donde viene esta gilipollez de expresión)
Haced click para verlo mejor
A esta noche de verano
Hace 15 horas



2 comentarios:
Lo primero es lo primero... ¡¡¡Muchas gracias por la entrada!!! ya se que algunas veces me pongo pesada, pero leer tu blog es casi una adiccion (y da mucho juego a la hora del café).
La de hoy es de ampliación cultural, ya que yo sólo sabía que los productos españoles empezaban por 8, pero que estas barritas se puedan convertir en arte...
He visitado la web y tienen algunos super chulos.
Biquiños
Felicidades Isiña! Obvio los comentarios de la entrada. Este chico triunfa con las entradas sociológicas... sigo diciéndolo.
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