Con motivo de las inmediatas elecciones nacionales, llevo unos días informándome sobre los entresijos del sistema electoral español. Cuando llegas a los 18 años te dicen que ya eres mayor de edad y tienes edad para participar del sufragio universa, y sí, tienes edad, pero no tienes ni puñetera idea. De hecho, la mayoría (en la que me incluyo) seguimos sin tener ni idea de cómo funciona esto, y quizás, conocer el mecanismo nos proporcione un elemento más en el que reflexionar a la hora de emitir nuestro voto. (aunque el artículo es largo, creo que merece la pena leerlo completo)
La democracia permite que todo el mundo (mayor de 18 años) puede votar, y al mismo tiempo tiene la posibilidad de ser elegido (excepto militares, jueces y cargos de la administración y condenados). Esa es la bondad del sistema democrático, que todos podemos llegar a ser presidentes y todos tenemos la posibilidad de realizar nuestra elección. Lo que no es tan bondadoso, es el hecho de que el voto de cada valga más o menos en función de la procedencia geográfica del mismo. Más adelante lo explicaré
Los padres de la Constitución española se vieron en la tesitura de reinstaurar, tras 40 años de dictadura, el sistema electoral. Si bien no se partía de cero, puesto que en el siglo XIX ya se redactó la primera ley electoral, sí era necesario tener en cuenta el panorama político de la época, de forma que se recogiera todas las corrientes ideológicas, y por tanto, se contemplara, además de las opciones mayoritarias de izquierda, derecha y centro, los nacionalismos históricos. Así, la distribución de los 350 escaños del Congreso se realizaría por un sistema de elección provincial. Se decidió que toda provincia tuviera una representación mínima de 2 escaños, y que el resto se distribuyesen en función de la demografía de cada provincia. Evidentemente este sistema posibilita que opciones políticas locales puedan tener cabida en la representación del Congreso, evitando que se diluyan los votos a nivel nacional, tal y como implicaría un sistema de votación mayoritario (tantos votos tienes, tanto vales). ¿Qué ocurre? Que si pretendían que el sistema fuera proporcional se quedaron muy lejos, y aquí viene la explicación de porqué decía al principio que todos los votos no valen lo mismo.
Pondré un ejemplo:
TERUEL
Nº de escaños: 3
Censo (2004): 112.961
MADRID
Nº de escaños: 35
Censo (2004): 4.317.711
En el caso de Teruel un partido político se garantizaba en 2004 un diputado con 37.653 votos, mientras que en Madrid se necesitan 123.363 votos. Como se puede observar, conseguir un diputado en Madrid costaba tres veces más que en Teruel, y es por esto que no vale lo mismo el voto de un turolense que el de un madrileño.
Sigamos analizando:
En Teruel los resultados de las pasadas elecciones fueron los siguientes (participación 77,8 %):
PSOE: 35.765 votos (41,02 %) – 2 diputados
PP: 35.637 votos (40,87 %) – 1 diputado
Resto: 14.438 votos (16,55 %) – 0 diputados
Interpretemos estos resultados: El PSOE con tan sólo 128 votos más que el PP tiene un diputado más (realmente con que hubiera tenido un sólo voto más que el PSOE habría tenido 2 escaños y el PSOE sólo 1). ¿Por qué ocurre esto? Porque la distribución de escaños se realiza por la denominada ley d'Hont. Pongo un enlace que explica perfectamente cómo se realiza la asignación de escaños para no extenderme http://actualidad.terra.es/elecciones-2004/ley-dhont/
La verdad es que no parece muy justo, ¿no?. Para el PP quizás no tenga mucha relevancia a nivel nacional, pero para un partido como Izquierda Unida poder ganar o perder un diputado por un puñado de votos es bastante importante. Otra consecuencia de este sistema es que el que vota a una opción diferente del PP o PSOE siente que su elección es inútil (porque realmente lo es).
Pero esto no es todo. Veamos un ejemplo de cómo afecta esta distribución de escaños a nivel nacional (resultados electorales de 2004).
CIU: 835.471 votos (3,23 %) – 10 diputados
IU: 1.284.081 votos (4,96 %) – 5 diputados
Curioso ¿eh?. Parece que CIU se ve bastante favorecida del sistema electoral ¿verdad?. Pues no es del todo cierto. Si se hubiesen distribuido los diputados según el número total de votos y no según la ley electoral los resultados habrían sido los siguientes:
CIU: 12 diputados
IU: 18 diputados
Esto quiere decir que CIU se ve menos desfavorecida que IU. Pero ¿a quién favorece todo esto?. Pues a los principales partidos políticos nacionales, es decir PSOE y PP, que son los que se llevan los 15 escaños que, por una distribución porcentual lineal, corresponderían a estos dos partidos políticos.
Por otro lado, nuestro sistema de elección se realiza sobre listas cerradas que proponen los partidos. De esta forma no puedes votar al candidato que te confiere mayor confianza. Para explicarlo mejor, y con un caso muy reciente, una lista abierta permitiría a un votante del PP seleccionar como su primera opción a Gallardón en lugar de Rajoy, lo cual, a mi parecer, sería mucho más democrático.
Y la pregunta es ¿Cómo se hace para cambiar una ley que afecta directamente a quienes la tienen que aprobar?. Si alguien consigue responderla que ponga un comentario.
En fin, cada uno que saque sus conclusiones.
Para saber más: http://www.elpais.com/articulo/opinion/maquiavelico/sistema/electoral/espanol/elpepuopi/20080216elpepiopi_11/Tes
http://elglobo.blogspot.com/2007/10/las-deficiencias-del-sistema-electoral.html
http://www.aceproject.org/main/espanol/es/esy_es.htm



6 comentarios:
Despues de un martes como el de hoy me cuesta procesar tanto dato, así que dentro de un rato lo volveré a leer y ya intento pensar algo...aunque la pregunta que propones es un "pelin" dificil de contestar.
biquiños
El estudio está genial y la forma en la que lo has explicado.. también. ¿Qué en qué me baso? Sencillamente en que hasta yo lo he entendido! :-p
Ahora bien, visto que el sistema funciona como funciona ¿qué nos queda...? Nos has venido a decir que no somos libres.. Y no hay mayor esclavo que el que se siente libre sin serlo! No dejes de escribir Maikel.. ah! he pulsado la publi!
Pues mire usted que sistema electoral más injusto. Al final lo mejor será la anarquia. Yo estoy recogiendo votos, como Arzallus, para declarar mi casa territorio independiente. Lo malo es que mi niña es pequeña y en unas hipotéticas elecciones no podría votar. Así que sólo quedariamos mi mujer y yo en claro empate técnico!
Finalmente tendría que llamar a los padres de la Constitución para que resolvieran nuestro problema electoral... volveríamos al principio. Joder, que lio! Me voy a bañar a Candela, a ver si en sus ojos encuentro respuesta...
Muy buena la explicación, pero no puedo decir lo mismo de las conclusiones. Como bien dices, los padres de la constitución tuvieron que instaurar un sistema y no se habrían tenido que escurrir mucho el seso para recurrir a una distribución lineal. Sin embargo, este sistema también conllevaría sus injusticias y si hubiera sido el elegido ahora dispondríamos de claros ejemplos prácticos a los que recurrir. Todo sistema que no tuviera en cuenta la opinión de cada votante sería injusto y aun así la selección del censo sería controvertida. Obviamente impracticable.
El problema, a mi juicio, radica en que todavía creemos en verdades absolutas y hemos diseñado un sistema perfectamente articulado pero que sin embargo no contempla la realimentación. Ni siquiera tenemos establecidos mecanismos para analizar la idoneidad del sistema.
Salud,
Shaw
Bueno, he intentado presentar el sistema tal y como es, y no sacar ninguna conclusión. En cualquier caso, estoy muy de acuerdo con tu análisis.
Saludos Shaw ;)
La realimentación propia del sistema desencadena un sentimiento un tanto ambigüo. En este aspecto, la idoneidad o no del sufragio depende (de alguna manera) de irte a empadronar a otro lugar donde tu voto valga más.. Sin embargo, y no por ello menos, aunque sí más claro, quería dejar más que claro este matiz que confiere entidad al texto y nos permite inferir una cualidad inherente al propio análisis semántico.
Saludos ShaW III
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